¿Qué tan bueno es el plato del buen comer? Lo que debes saber sobre sus grupos y categorías.

Mar 23, 2026

Durante años, el plato del buen comer ha sido presentado como una de las guías más importantes para aprender a alimentarnos de forma saludable. En escuelas, campañas de salud pública y materiales educativos se utiliza este modelo para enseñar cómo debería organizarse la dieta diaria.

Sin embargo, con el paso del tiempo y el avance del conocimiento sobre metabolismo, microbiota y fisiología humana, algunas corrientes de salud han comenzado a cuestionar si este modelo sigue siendo la mejor referencia para alimentar nuestro organismo.

Nosotros no tratamos de rechazar el plato del buen comer ni de negar su utilidad educativa. Al contrario: reconocemos que fue creado con la intención de orientar a la población hacia una alimentación más consciente.

Pero también entendemos que el cuerpo humano es mucho más complejo que un esquema nutricional simplificado, y que algunas recomendaciones de este modelo podrían no ser las más adecuadas para sostener la energía y el equilibrio del organismo a largo plazo.

Por eso vale la pena analizar todo sobre el plato del buen comer, comprender cómo está dividido y evaluar qué aspectos podrían replantearse desde una perspectiva metabólica más profunda.

¿Cómo está dividido el plato del buen comer?

El plato del buen comer es una guía alimentaria desarrollada para mostrar de forma visual cómo debería distribuirse la comida diaria.

Este modelo divide los alimentos en tres grandes grupos:

  1. Verduras y frutas
  2. Cereales
  3. Leguminosas y alimentos de origen animal

Estas son las principales categorías del plato del buen comer, diseñadas para promover una dieta variada y equilibrada.

La lógica detrás de esta distribución es sencilla:

  • Las verduras y frutas se consideran alimentos ricos en vitaminas, minerales y fibra.
  • Los cereales son presentados como la principal fuente de energía.
  • Las proteínas animales y leguminosas aportan nutrientes esenciales para el crecimiento y la reparación de tejidos.

Por ello, cuando se explica cómo se divide el plato del buen comer, generalmente se recomienda que:

  • Las verduras y frutas ocupan la mayor parte del plato.
  • Los cereales tienen una presencia importante.
  • Los productos de origen animal se consumen con moderación.

Este enfoque ha sido ampliamente difundido durante décadas, convirtiéndose en uno de los modelos nutricionales más conocidos en México y otros países.

La aceptación del plato del buen comer en la sociedad

El prestigio del plato del buen comer no es casualidad.

Este modelo fue diseñado para simplificar la educación nutricional y facilitar que la población entienda cómo combinar alimentos de forma saludable. Gracias a su formato visual y su lenguaje sencillo, se ha convertido en una herramienta pedagógica muy eficaz.

En México, el plato del buen comer se enseña desde la educación básica. Muchos niños aprenden desde pequeños cuáles son los grupos del plato del buen comer y cómo deberían combinarse.

En España, aunque el modelo visual es diferente, existen guías nutricionales similares que promueven una estructura alimentaria basada en vegetales, cereales y proteínas.

Esta aceptación social ha hecho que el plato del buen comer se perciba como una referencia casi incuestionable.

Sin embargo, en los últimos años han surgido preguntas importantes:

  • ¿Sigue siendo el mejor modelo para la salud metabólica actual?
  • ¿Todas sus recomendaciones se ajustan a la fisiología del cuerpo humano?
  • ¿Es posible que algunas de sus prioridades alimentarias necesiten actualizarse?

Responder estas preguntas requiere analizar con mayor profundidad cómo interactúan los alimentos con el metabolismo humano.

¿Por qué las frutas y verduras no deberían ser el grupo más abundante?

Dentro del plato del buen comer, el grupo más destacado suele ser el de verduras y frutas.

La recomendación tradicional sugiere consumir grandes cantidades de estos alimentos todos los días. Sin embargo, esta recomendación merece un análisis más detallado.

Las frutas y muchas verduras tienen una composición muy particular: están formadas principalmente por agua y azúcares simples, con una presencia mínima de sodio.

Esto significa que, desde el punto de vista fisiológico, muchas frutas aportan agua con azúcar, pero prácticamente sin electrolitos.

El cuerpo humano no se hidrata únicamente con agua. Para mantener su equilibrio interno necesita una proporción adecuada entre líquidos y electrolitos.

Cuando el organismo recibe grandes cantidades de líquidos sin sales minerales suficientes, puede producirse un fenómeno conocido como dilución de electrolitos, lo que obliga al cuerpo a eliminar sodio para recuperar el equilibrio.

A largo plazo, este proceso puede generar una paradoja interesante: personas que consumen muchas frutas y verduras creyendo que se están hidratando correctamente, pero que experimentan síntomas como:

  • fatiga
  • calambres
  • sed constante
  • mareos

El problema no es consumir frutas o verduras en sí, sino pensar que su consumo ilimitado siempre es beneficioso. El equilibrio sigue siendo la clave.

¿Por qué los cereales no deberían ser una ingesta amplia?

El segundo grupo importante dentro del plato del buen comer son los cereales.

Aquí encontramos alimentos como:

  • pan
  • arroz
  • tortillas
  • pasta
  • avena
  • productos derivados de harinas

Estos alimentos suelen ser considerados la principal fuente de energía dentro del modelo tradicional.

Sin embargo, existe una preocupación importante respecto a los cereales modernos, especialmente los refinados.

Muchos productos derivados de cereales han sido altamente procesados, lo que significa que:

  • contienen menos fibra
  • generan picos de glucosa en sangre
  • pueden alterar la microbiota intestinal

El consumo frecuente de harinas refinadas se ha relacionado con:

  • inflamación digestiva
  • alteraciones metabólicas
  • desequilibrios energéticos

Por esta razón, dentro del sistema Unani se propone una visión diferente: la energía del cuerpo no debería depender principalmente de carbohidratos refinados.

En cambio, se busca una alimentación que permita al cuerpo generar energía de forma más estable y eficiente.

¿Por qué la carne debe consumirse sin prejuicio según Unani?

Uno de los puntos más debatidos del plato del buen comer es la posición que ocupan los alimentos de origen animal.

En el modelo tradicional, estos alimentos aparecen en un grupo que suele recomendarse consumir con moderación.

Sin embargo, el enfoque Unani propone reconsiderar este punto.

Los alimentos de origen animal, como la carne, el huevo o ciertos productos derivados, contienen nutrientes que son difíciles de obtener en cantidades adecuadas únicamente a partir de alimentos vegetales.

Entre estos nutrientes se encuentran:

  • proteínas de alta calidad
  • hierro biodisponible
  • vitamina B12
  • grasas naturales

Además, ciertos alimentos ricos en grasas naturales ayudan a estimular la producción de bilis, un elemento importante para la digestión y el equilibrio de la microbiota intestinal.

Por esta razón, dentro del Sistema Unani se propone dejar de ver la carne como un alimento problemático y comenzar a analizarla desde su calidad y su contexto dentro de la dieta.

El objetivo no es promover el consumo excesivo, sino eliminar prejuicios que han limitado su papel dentro de una alimentación equilibrada.

Un nuevo paradigma: el cuerpo como el mejor médico

La propuesta del Sistema de Alimentación Unani no consiste en reemplazar una guía nutricional por otra.

Nuestro enfoque es más profundo.

Parte de un principio fundamental:
el cuerpo humano tiene una enorme capacidad de autorregulación cuando recibe las condiciones adecuadas.

Esto implica aprender a:

  • escuchar las señales del cuerpo
  • comprender cómo influyen los alimentos en la energía
  • respetar los ritmos naturales del metabolismo

El Programa Paso a Paso (PAP) de la Academia Unani fue diseñado precisamente para ayudar a las personas a comprender estos principios y aplicarlos de forma estructurada.

Durante este proceso, los participantes aprenden a:

  • entender cómo funciona su metabolismo
  • identificar los factores que afectan su energía
  • reorganizar su alimentación con criterio fisiológico

Más que seguir reglas rígidas, el objetivo es desarrollar una relación consciente con el propio cuerpo.

Advertencia

Cada organismo es diferente, y lo que funciona para una persona puede no ser adecuado para otra.

Por esta razón, no se recomienda realizar cambios importantes en la alimentación sin la asesoría de un Asesor Unani capacitado.

Contar con orientación adecuada permite realizar ajustes de forma gradual, segura y adaptada a las necesidades individuales.


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