Comer frutas y verduras no siempre es lo mas sano: lo que nadie te explica

Jan 29, 2026

Durante décadas se ha repetido una idea casi incuestionable: comer frutas y verduras es sano. Esta afirmación, aunque bien intencionada, ha sido simplificada al extremo, omitiendo variables clave como la composición química, el contexto metabólico y, sobre todo, el balance hidroelectrolítico del cuerpo humano.

Desde la perspectiva Unani, el consumo elevado de frutas y verduras no solo deja de ser beneficioso, sino que puede convertirse en un factor de deshidratación crónica silenciosa, especialmente cuando se asume que estos alimentos sustituyen una hidratación adecuada. Para comprender por qué ocurre esto, es necesario ir más allá de los slogans nutricionales y analizar qué contienen realmente estos alimentos.

El consumo de frutas y verduras: datos duros que pocos te dicen

Las frutas y verduras están compuestas, en su estructura más básica, por agua y azúcares simples. En la mayoría de los casos, más del 85 % de su peso es agua, acompañada de fructosa, glucosa y sacarosa, con una presencia prácticamente nula de sodio.

Este punto es clave. El cuerpo humano no se hidrata solo con agua, sino con agua en equilibrio con electrolitos. Cuando se introduce al organismo una gran cantidad de líquidos sin sales, el resultado no es hidratación, sino intoxicación.

Aquí comienza el problema: consumir grandes volúmenes de frutas y verduras bajo la idea de “hidratarse de forma natural” rompe el equilibrio interno necesario para una correcta función celular.

El auge de dietas vegetarianas y frugívoras

En los últimos años, la popularidad de la dieta vegetariana y, en casos más extremos, de la dieta frugívora, ha crecido de forma significativa. Estas corrientes suelen promover un alto consumo de frutas y verduras como base casi exclusiva de la alimentación.

Cuando se analiza cómo es la dieta vegetariana moderna, se observa una tendencia clara: platos abundantes en frutas, jugos, licuados, ensaladas y vegetales con muy bajo contenido de sodio. Desde la visión Unani, este patrón alimenticio incrementa de manera constante la carga hídrica sin el respaldo mineral necesario.

Auge en México y España

Tanto en México como en España, el discurso de la alimentación saludable ha adoptado con fuerza la narrativa vegetal. Campañas públicas, recomendaciones institucionales y tendencias en redes sociales refuerzan la idea de que “más frutas y verduras” equivale automáticamente a mejor salud.

Sin embargo, en climas cálidos, con alta sudoración y estilos de vida activos, esta práctica puede acelerar la pérdida de electrolitos. El resultado es paradójico: personas que creen cuidarse, pero que viven con fatiga, calambres, mareos o sed constante sin comprender el origen.

Creencias que impulsan el consumo elevado de frutas y verduras

Muchas personas adoptan estas dietas impulsadas por creencias como evitar lo procesado, buscar lo natural o “desintoxicar” el cuerpo. Desde Unani, estas creencias no consideran que lo natural también tiene efectos fisiológicos y que el exceso, incluso de alimentos socialmente aceptados, puede generar desequilibrios.

No todo lo vegetal es neutro. No todo lo fresco hidrata. Y no todo lo que parece ligero es inocuo para el metabolismo.

Composición química real de frutas y verduras

Si analizamos la composición química de frutas como sandía, naranja o mandarina, encontramos un patrón constante: alto contenido de agua, presencia relevante de azúcares simples y ausencia práctica de sodio. Lo mismo ocurre con verduras como chayote o jitomate.


Por ejemplo, de acuerdo con tablas nutricionales estándar, frutas y verduras comúnmente asociadas con hidratación contienen las siguientes proporciones aproximadas:

  • Sandía (100 g): alrededor de 91 ml de agua y 6 g de azúcares totales.
  • Naranja (100 g): aproximadamente 87 ml de agua y 9 g de azúcares.
  • Mandarina (100 g): cerca de 85 ml de agua y 10 g de azúcares.
  • Fresas (100 g): alrededor de 91 ml de agua y 4.9 g de azúcares.
  • Jitomate (100 g): aproximadamente 95 ml de agua y 2.6 g de azúcares.
  • Chayote (100 g): cerca de 94 ml de agua y 1.7 g de azúcares.

En todos estos casos, el contenido de sodio es mínimo o prácticamente nulo. Esto significa que, desde el punto de vista hidroelectrolítico, se trata de agua con azúcar, pero sin sal.

Desde una perspectiva Unani, este perfil químico genera una entrada masiva de agua sin sales, obligando al cuerpo a compensar eliminando sodio a través de la orina. A largo plazo, este proceso favorece la deshidratación celular, no su corrección.

Consumir varias piezas de fruta al día puede representar el equivalente a beber grandes volúmenes de agua endulzada sin electrolitos. El cuerpo humano necesita una proporción clara para mantenerse estable. Desde Unani, la referencia es un litro de agua con aproximadamente seis gramos de sal para conservar el equilibrio hidroelectrolítico.

Cuánta agua y cuánta azúcar se consume realmente

Para dimensionar mejor este efecto, conviene observar ejemplos concretos de ingesta cotidiana, que suelen pasar desapercibidos.

Si una persona consume 100 gramos de fresas, estaría ingiriendo aproximadamente 91 ml de agua y casi 5 gramos de azúcar, sin una cantidad significativa de sodio. Si esa misma persona consume 300 gramos de fresas a lo largo del día, la ingesta ya se aproxima a 270 ml de agua azucarada sin electrolitos.

Ahora pensemos en una combinación común: una ensalada con jitomate, chayote y una naranja como postre. En conjunto, esa comida puede aportar fácilmente más de 400 ml de agua adicional, acompañada de azúcares simples, pero nuevamente sin sal suficiente para sostener el equilibrio hidroelectrolítico.

El error más común es pensar tomar mucha agua como hidratación efectiva. El cuerpo no reconoce este exceso de agua diluida como hidratación útil, sino como un desequilibrio que debe corregir. Al hacerlo, elimina sodio y otros minerales clave, profundizando una deshidratación que no siempre se percibe como sed.

Cuando la proporción correcta se rompe, el organismo entra en un estado de compensación constante. Este estado es una de las raíces de múltiples molestias modernas asociadas al cansancio crónico y la mala recuperación.

Cómo mantener una hidratación correcta con electrolitos

La solución no está en eliminar las frutas y verduras de tu dieta, sino en entender su impacto y compensar adecuadamente. Mantener el balance hidroelectrolítico implica consumir agua con los electrolitos correctos, no solo líquidos diluidos.

Incorporar agua con sales minerales en proporciones correctas permite que el cuerpo retenga el líquido de forma eficiente, evitando la eliminación excesiva de sodio y sosteniendo la hidratación real.

Academia Unani te enseña a alimentarte e hidratarte mejor

Nuestra propuesta no es restrictiva ni extremista. Es estructurada. Enseña a comer e hidratarse con criterio, entendiendo cómo responde el cuerpo a cada elección. Aquí no se trata de demonizar alimentos, sino de romper con el paradigma simplista de que “más frutas y verduras siempre es mejor”. El equilibrio es la clave.

Si deseas aplicar esta perspectiva de forma segura, el siguiente paso recomendado es el PAP (programa Paso a Paso). En él te enseñamos a escuchar a tu propio cuerpo y entender el siguiente proceso:

  1. Aprende a ver tus enfermedades como un síntoma, como un mensaje de tu cuerpo.
  2. Identifica las causas reales de tus padecimientos. Si existe una causa, existe una cura.
  3. Rompe paradigmas de salud y apuesta por un sistema de alimentación que busca la longevidad y salud sostenible.

En nuestro curso de 6 meses, los alumnos descubren una nueva forma de alcanzar el bienestar haciendo cambios a su propio ritmo, sin presión y con asesoría continua para ayudarles a alcanzar los mejores resultados de la mano de expertos en el Sistema Unani.

Si aún no deseas entrar al PAP, puedes iniciar con el Foro Unani, donde encontrarás contenido de alto valor para profundizar en estos temas con criterio.

Antes de cerrar, es importante dejarlo claro: no se recomienda hacer cambios drásticos en hidratación o alimentación sin guía adecuada, especialmente si existen condiciones de salud previas. Aplicar estrategias sin método puede generar más desequilibrios.

Por eso, en Unani insistimos: si vas a hacer cambios de fondo, hazlos con acompañamiento, estructura y comprensión.


Academia Unani®